Me levante en la mañana y para mi, fue como un día normal, la misma rutina de siempre, para ella, su gran día. Llegamos tarde a la escuela ( mi culpa) y me despedí de ella. Entre a mi salón y me senté en mi lugar. Y entonces lo recorde. Hoy cumplia años y no la felicite. Me maldije mil veces. Me lo reproche otras mil veces más. Y llore. Si, llore. Llore de enojo, de tristeza, de decepción. Mis amigas dijeron que no me preocupara, que la podría felicitar cuando saliera de clases y hasta me dieron escusas, pero me sentía igual de culpable. Sabia que tenia mi memoria del tamaño de un cacahuate, pero jamas creí que llegaría a tales extremos. Cuando me calme, comprendi que no habia remedio y por mas grande que fuera el sentimiento de culpa, no podría regresar el tiempo para felicitarla. Pense que la había decepcionado y que estaría enojada. Pero no fue asi. Al salir de la escuela la abrase muy fuerte y le pedi perdon y la felicite. Ella, al contrario de lo que pensaba, acepto mis disculpas y me agradecio. Y pude respirar en paz.Mamá quiero que sepas que te amo demasiado y que te esto inmensamente agradecida por que siempre haz estado ahi para mi, por que me haz aguantado cuando ando de malas, por regañarme, por ser mi amiga pero sobre todo por ser mi mamá. Eres y siempre seras una de las persona mas importantes en mi vida.
Con mucho cariño y amor:
Tu hija olvidadiza e imperfecta.