jueves, 13 de diciembre de 2012

Momentos... #2


“Cercanía”


Él hablaba, mas yo no ponía atención. ¿Cómo podría hacerlo si me perdía en el sonido de su voz? La mirada gacha y una pequeña sonrisa asomándose entre mis labios. Todos a nuestro alrededor lo escuchaban, de vez en cuando riendo e interrumpiendo la plática. Pero yo no sabía de qué hablaban. Su pierna se recarga en la mía y siento un cosquilleo en mi pierna.

¿Es así como se siente? Está electricidad entre nosotros, esa tensión cuando nuestras pieles se rozaban. ¿Es así como se siente estar cerca de esa persona especial?

Todos ríen y yo también lo hago, aun que no tengo la menor idea de porque lo hacen, lo hago. Volteo a verlo y él clava su mirada en mí. Sus profundos ojos marrones me miran alegres, y vuelvo a reír, sin saber por qué. Él sonríe y sus ojos brillan de una manera exquisita.

‘Tu risa es graciosa’ me dice. Lo miro y en un gesto infantil, le saco la lengua.

‘Claro, y tu risa es la más melodiosa.’ Y lo es. Mas no le digo nada. El se ríe, suave, mandando miles de escalofríos a mi espalda. 

Alguien lo llama y el voltea, sin embargo inconscientemente, se ha acercado un poco más a mí. No se nota, pero puedo sentirlo, puedo sentir la tensión de su piel rozar con la mía.

Eso es todo. Se vuelve a enfrascar en la conversación y yo me quedo ahí sentada, disfrutando de su cercanía.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Momentos... #1


“Confusión”


Un escalofrió me recorrió la espalda. Estaba cerca, lo podía sentir. Su cabeza casi rozando mi espalda, su respiración chocando contra mi nuca, sus manos rozando mi piel.

Mi respiración se hizo pesada y no pude pensar con claridad. Jamás había sentido esto. Es tan extraño. Pero me gusta en cierto modo.

Escucho como me susurra algo al oído, mas no pongo atención. Me pierdo en su voz grave y aterciopelada y una risa tonta se me escapa. La tensión dentro de mí aumenta cuando él se recarga por completo en su escritorio acercándose más hacia mí.

Mi corazón late acelerado y siento una presión en mi pecho.

Intento no mirar, pero falló estrepitosamente, de reojo observo su rostro sereno, con sus ojos cerrados enmarcados por unas largas y negras pestañas y con su boca ligeramente abierta, y aparto la vista con rapidez.

“Se ve tan tierno”

El profesor aumenta el volumen de su voz, rompiendo el momento. Siento como él se aleja para sentarse, supongo, y yo me enderezo en mi banco.

¿Qué diablos fue eso?